Esa vocecita juzgándome, limitándome, criticándome. ¡Qué difícil acallarla!
Lo bueno es que no le hice caso y permití que entrara la ilusión a mi mente y mi corazón. Y pensé: “sería superlindo crearlo”. Imaginé que sería un gran paso para lo que siempre he querido: que Ñoñerías sea un movimiento.
Pasaron meses en los cuales tenía la idea en mi mente pero no le decía nadie. Cuando me animé, recibí tanta aprobación al respecto, que me ayudó a afianzar lo que ya venía pensando: era momento de hacerlo.
¿Cómo con tanto trabajo y un bebé? No lo sé. Pero siento que hay cosas que se deben actuar en el momento, porque la idea ya salió al universo, ya existe, y como dice Julia Cameron en su libro “El camino del artista”: si tú no la llevas a cabo y la materializas, esa idea seguirá su viaje hasta encontrar una mente que sí la materialice.
Y pues…aquí estoy… con sueños… haciendo lo que puedo para darles vida.