A veces, me siento encerrada dentro de mí misma… en mis pensamientos, en ese torbellino de emociones que siempre experimento y a veces me sobrepasa, me abruma. Acostumbro sentirme en soledad en ese, mi propio mundo. Gran parte del tiempo lo disfruto, ocasionalmente me aplasta. Hay días en los cuales siento que me pierdo en ese laberinto del yo. Siento mi piel con una hipersensibilidad emocional a tal grado, que verdaderamente me duele (por lo general las manos). Me cuesta tanto salir de ahí cuando me caigo, porque es en mí misma -nuevamente- en donde se encuentran las respuestas, la cura, el cambio de perspectiva. Y por tanto, soy yo quien debe encontrar la salida. He querido trazar la ruta de salida otras veces que me sucede, pero olvido el camino que transité la vez anterior de tanta confusión, y me siento como Alicia buscando al conejo, andando por un mundo de locura, y termino sin ser capaz de poner señales de salida para cuando vuelva a ese lugar. Eso si: siempre salgo, pero no sé cómo.