Seguramente la mayoría de ustedes tuvo la dicha de vivir su niñez entre un montón de primos y hermanos. Y lo digo con envidia (lo acepto): no fue mi caso.
Yo pasé mi niñez entre adultos. Fui la primera nieta en ambas familias, con un montón de tíos y tías, al inicio todos solteros. Y aun casados, para cuando tuvieron hijos, yo ya estaba de salida de la infancia. Por lo tanto, sobraba quien quisiera dedicarle tiempo al único par de sobrinos (mi hermano y yo). Debo reconocer que nos sobró amor, chiqueo y atención.
Varias de esas personas no solo se divertían con nosotros o nos cuidaban, algunas de ellas querían enseñarnos cosas, y lo hicieron.
Recuerdo al más joven de mis tíos enseñándome a jugar ajedrez a los 6 años aproximadamente (que ya no recuerdo) o a jugar estrategia (lo odio, siempre fui malísima) y hacer intentos de tocar el piano; a mi abuela adorada y a mi tía favorita enseñándome las cientos de reglas del juego de cartas "canasta" a esa misma edad, y más adelante a tejer, a mi única tía materna, pasar semanas enteras haciendo bolos para mis fiestas de cumpleaños y enseñandome a hacerlo.
A la hora de la comida en casa de mis abuelos maternos, mi abuelo creía que era bueno amenizar mi ingesta de alimentos preguntándome las tablas de multiplicar, mientras me corregía constantemente para que no subiera los codos a la mesa, o llevándome a la biblioteca para ponerme a hacer planas en la máquina de escribir...ASDFG ÑLKJH ASDFG… ¡yupi!
Los juegos de frontenis en su casa, a los que necesito dedicarles un artículo entero, se volvían clases en vez de diversión, exámenes y juego rudo (para una niña pequeña) entre adultos cuya intención, más que divertirme, era educarme. Eso si, viví rodeada de atención y amor en esa primera infancia.
Ya en serio, ¿qué creían que iba a salir producto de todo eso? Pues una ñoña, hecha y derecha.
¿Qué tipo de infancia tuvieron ustedes?